PABLO SCHOKLENDER
Domingo 31 de mayo de
1981
-Buenos días, ¿hablo con la residencia de la familia Schoklender?
-Sí, buenos días.
-Llamo desde la
comisaría 21ª para comunicarle que sus padres han sido víctimas de un
accidente, por favor solicitamos su presencia en la seccional.
-…
Viernes 29 de mayo 1981
Necesitaba ir a mi casa.
Después de que mis padres me echaron de mi casa a raíz de una discusión con mi
madre, tuve que vivir en el hotel Normandie… pero ya no más. Fui a mi casa y
aproveché que esa noche mis padres, mi hermano Sergio y mi hermana Valeria
habían salido a cenar afuera.
Cuando entré, estuve
unas horas a solas, hasta que escuché que alguien entraba.
Sábado 30 de mayo 1981,
3 am
Todo estaba en silencio.
Todos debían de estar durmiendo. Salí de mi escondite y llamé a Sergio. Bajamos
al living para charlar más tranquilos pero unos minutos después bajó mi madre,
ebria como de costumbre, y sin pensarlo descargué mi furia tomando una barra de
metal y asestándole un golpe en la sien izquierda. Sergio tomó una soga y la
ahorcó.
La matamos.
La matamos.
No podíamos permitirnos
dejar cabos sueltos, por lo que hicimos lo mismo con nuestro padre, que estaba
durmiendo plácidamente a esas horas de la madrugada. Rápidamente, armamos un
bolso que nos serviría como coartada de que estaríamos de viaje. A las 5 am
metimos los cuerpos envueltos en sábanas blancas en el baúl del Dogde Polara y
salimos del lugar.
Domingo 31 de mayo 1981,
9 am
Acaban de llamarme desde
la comisaría, me informaron que mis padres sufrieron un accidente. El plan de
incendiar el auto con los cuerpos, que dejamos estacionado en Coronel Díaz, ya
no puede ser concretado.
Nos daremos a la fuga,
ayudados por cinco mil pesos que Sergio consiguió estafando hace un momento, al
jefe de mi padre.
Ya veremos qué nos
depara el destino, sólo tenemos que evitar que la policía nos atrape.
5 de junio 1981
La policía me encontró
en Ranchillos, provincia de Tucumán, y fraguó mi plan de escapar a caballo a
Bolivia. Antes de llegar aquí pasé por Rosario, pero sabía que en cualquier
momento me encontrarían.
12 de marzo 1985
Condenaron a mi hermano
a prisión perpetua, pero a mí me absolvieron por falta de mérito.
7 de abril 1986
“La Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Criminal y Correccional revocó la absolución de Pablo Guillermo
Schoklender y se lo condena a prisión perpetua como coautor penalmente responsable de los delitos de homicidio calificado
por el vínculo y alevosía”
14 de
mayo 1994
Hace
nueve años que me di a la fuga.
Me
dirigí a Bolivia con el nombre falso de Walter Sandoval, que luego cambié por
Jorge Velásquez. Allí me dediqué a girar cheques hasta que me detuvieron por
“giro doloso” y la Interpol descubrió mi verdadera identidad.
Ahora
me encuentro en la parte trasera de un patrullero, esposado, de camino a Buenos
Aires para cumplir mi sentencia.
No fue mi culpa. Seguramente, no hubiera matado a mis
padres si no me hubieran hecho todo lo que me hicieron. Pero así fue, y
no me arrepiento de nada.
