viernes, 31 de julio de 2015

El pozo.




El pozo.

   Era una tarde fría, tenía intriga por lo que se veía dentro de él, me puse a mirarlo detenidamente, y me encontré con muchísimo barro y agua. Trate de no preocuparme mucho, me fui a descansar y me propuse volver al otro día.
   Como no podía dormirme, por la gran intriga que me generaba saber que había dentro, me puse a investigar; leí libros, busqué imágenes que pudiera ser parecidas, pero nada me conformaba. Espere que pase la noche, cuando comenzó a salir el sol, vi que algo provocaba en él. Una especie de colores comenzaron a brillar. Me acerqué detenidamente y me encontré con una radiante flor.
   Era llamativa y primaveral. Sus pétalos estaban cubiertos de rocío pero su color seguía intacto, intenso como la luz del día, y su tallo era tan largo que la hacía ver más delicada.
   Sin darme cuenta sus hojas me envol
vieron y me volví parte de ella.

                                                                                                
                                                                                                                       Milagros Giorgis.

Algo complejo.

 Bueno, este es mi humilde y no tan grande homenaje a "algo" tan simple y singular por fuera, pero tan complejo por dentro. Algo que une a todos, o casi todos, en todo momento. Un monumento al fútbol.
 La verdad es que estoy cansado de escuchar comentarios, mayormente femeninos, cuando me amargo por un partido perdido o una falta no cobrada como "es un partido, no mas", ¿sabes qué? no, no es un partido. En realidad sí, pero no. Es eso y más. Son tres puntos, es sentirte feliz por una semana hasta que llegue la próxima fecha, es cargar a tu clásico rival por seis meses por haberle ganado en noventa minutos, todo.
Y también puede ser lo contrario: puede ser amargura y dolor prolongado en mucho tiempo a causa de una simple pierna del equipo contrario que empuja la pelota y tu arquero por mas que de todo, no la alcanza. Entonces... gol para Alemania. Sí, cito a este país porque hoy, a mas de un año de aquella final del Mundial 2014, me duele haber perdido. Me duele haber perdido ese "simple partido" que es para vos y ese día recordado para siempre que es para mí.
 En fin, es algo que sin ser material, te da y te quita mil cosas. Es algo que te hace crecer, conocer gente, cruzar en un colectivo a un desconocido total pero que tiene la gorra de tu equipo, entonces lo miras con otra cara y le decís "grande, capo, vamos a ganar el finde" y te das cuenta que a un desconocido te acabas de dirigir como si fuera un compañero, un amigo de toda la vida. De esa forma digo que une.
 A lo mejor lees esto mil veces y seguís sin comprender, pero si no, fijate un domingo que juegue River contra Boca o Independiente contra Racing, no hay un alma en la calle, están todos paralizados frente a un televisor.
 Para mí, el fútbol es mas complejo que la biología, que todo. Gracias. No sé a qué le agradezco, si no existe. Pero le agradezco a algo, por hacerme sentir tanto. GRACIAS FÚTBOL.

                                                                                     Martin Biotti

Perspectiva forzada: La Cerradura

  Me siento como un guardaespaldas, mi función principal es cuidar y proteger.
  Abro y cierro puertas a lugares oscuros y en otros casos maravillosos.
  Separo mundos, dos mundos totalmente diferentes, en la parte de adentro guardo muchos secretos, secretos familiares, peleas, risas y gritos, por la parte de afuera también veo y escucho muchas cosas, como por ejemplo el cantar de los pájaros, los autos pasar, el chiflido del viento y el revoloteo de las hojas.
  Soy como una pequeña ventanita que por momentos doy luz y por momentos no. 
  Aunque hay veces que me dicen que fallo, yo me siento segura.
  Tengo una gran compañera, es mi parte de adentro, podría decir mi corazón, si ella no estuviera yo no funcionaria.
  Una vez que esta dentro mio ella decide que hacer, si dar o no el paso.
  En fin mi vida es básicamente esto, conmigo uno se siente seguro, y yo estoy segura de que tengo un papel importante.

Anonimo

Perspecitva Forzada : El pianista

Me pasaba horas y horas sentado, tocando y disfrutando de la melodía del piano. Era una reliquia, único, lo había heredado.

Todas las mañanas de sol, antes de tocar, abría las persianas de par en par, para disfrutar del día y del sonido del piano. Una de esas mañanas, yo estaba sentado tocando una pieza en el piano, cuando siento que alguien me llama por la persiana.

Me encontré con un coleccionista de instrumentos musicales que me ofrecía una cifra millonaria por el piano. Me negué a aceptar la oferta por más tentadora que era, ya que, no tenia valor.

Todas las mañanas el coleccionista me llamaba por la persiana y volvía a ofrecerme más dinero. Pero un día, ocurrió algo que nunca pensé que sucedería.  El coleccionista entró rompiendo la persiana y nuevamente me ofreció dinero para llevarse el piano.

Al negarme, me pegó con un atizador y caí inconsciente, luego de eso no recuerdo más nada. Solo que el piano ya no está más.

                                                                              Tomás González - Guillermo Rybay

http://5ntroll.blogspot.com.ar/2015/07/vive-en-tierras-por-mucho-tiempo-fue.html

EL PERRO NEGRO.

  Una mañana de Martes 13 en la espera de la visita de mis ex compañeras de secundaria,cerrando una tranquera veo llegar un Ford Falcon -Si eran ellas. Lía con su cabello rubio y largo, que presentaba en su brazo izquierdo una manga de tatuaje.
  Hazell con su nueva manera de vestirse de negro, como si estuviera de luto - Debo admitirlo, siendo ella me impresionó, Hanabell con su extrema finura resaltaba por su manera de ser.
  Las invite a pasar a la parte de atrás de la casa, donde allí estaba todo preparado, la carpa,el fogón y los sillones. Caminamos,contamos cosas del pasado y entre charla y charla cayó la noche. Nadie tenia sueño y decidimos ir a caminar, el cielo estaba estrellado, como de esas noches claras, el ruido de los grillos y el pasto que se sentía seco.
  Íbamos en hilera, Lía la mas corajuda, siempre iba adelante. A las demás no nos caía cómodamente ir por la noche caminando por un campo desolado. Para no entrar en pánico, dialogábamos con voz cada vez más fuerte. Sin pensar, en un momento nos detuvimos y quedamos congeladas mirando una luz blanca que de lejos, hacía unas ondas dirigiéndose directo a nosotras. Cuando Hanabell largó una palabra todas despertamos del shock en el que habíamos entrado, muy intrigadas por esa luz quisimos acercarnos y mirar que era. Al llegar nos dimos cuenta que era un cementerio abandonado, nos dirigimos hacia adentro, sentimos un olor putrefacto, cuando nos acercamos a una tumba que nos llamaba la atención,nos encontramos con que la lapida tenia el nombre "Hazell" , vimos un perro. Sus ojos eran grandes, con un color rojizo, sus colmillos eran largos, manchados con sangre seca y su baba espesa cayendo de su boca nos asustó. Nuestra reacción solo fue salir corriendo nos tropezamos con un tronco que al llegar no habíamos visto, nos levantamos y nos topamos con aquel perro negro y feo, automáticamente quedamos paralizadas al ver que el perro creía, simulamos caminar sin miedo alguno.
  De repente desapareció y la luz ya no se veía mas. Acercándonos al alambrado nos dimos vuelta y el perro era aún más grande,mirando hacia el costado nuestra amiga Lía ya no estaba, desesperadas y gritando nos dimos cuenta que el animal no se encontraba.
  Llegando a la casa sentimos la respiración del perro cerca nuestro, era él de vuelta pero más grande. Quisimos echarlo pero no nos dimos cuenta que podía reaccionar de la manera en que lo hizo, degollando sin piedad con sus gran colmillos a nuestra amiga Hanabell.
  Sin aliento y fuerza logramos entrar a la casa, Hazell con su incontrolable locura sin que yo me diera cuenta se metió en la pieza y con un cordón de zapatilla se ahorcó. Me llamaba la atención que no regresara. Me dirigí hacia la habitación y la encontré a ella con la cara morada, con su lengua afuera y sus ojos sobresalientes.
  Desde ese momento mi vida cambio rotundamente, tuve que mudarme repetidas veces porque veía la sangre de ellas cada vez que entraba a bañarme. Mi ultima decisión fue no bañarme mas e irme a una isla desconocida donde nadie me visitara.
                               
   Victoria Juarez- Ailen Lopez- Natalí Adagio-Milagros Giorgis-Micaela Ordoño

Casa Tomada

Nos gustaba la casa, era demasiado espaciosa para solo 2 personas, un desperdicio. En cambio nosotros 8 le íbamos a dar mas uso:
Me presento, soy Edgard, y hace 3 días que estamos con mis hermanos, somos 8 agradables duendes, en nuestro pequeño pueblo se desato una gran guerra y tuvimos que escapar. Por eso vinimos hasta acá, hemos estado vigilando a estas dos personas, que parecen ser hermanos, y tienen tiempo de sobra por lo visto, ella pasa todo su tiempo tejiendo y desarmando para volver armar buzos, y en cambio el se dedica a la literatura, francesa, parece ser.
Al pasar los 3 días, empezó a hacer demasiado frío, nuestro plan era entrar a la casa y quedarnos en la parte del fondo por esa noche. Ella nos descubrió pero no parecía tan preocupada y se lo dijo al hermano. No se lo tomaron tan mal, pero pensamos que estaban enojados con nosotros, ellos no limpiaban mas nuestra parte como antes si lo hacían.
Cuando teníamos hambre fuimos a su cocina, y nos íbamos a asear a su baño también. Cuando entrabamos a una parte ellos no entraban mas. Esa misma noche, cuando eran las 11, se fueron y nos dejaron la casa.
                                                                  Maria Belen Arias 

Cuentos Góticos : Los santos del infierno

Los santos del infierno

Los hechos narrados en este relato transcurrieron el viernes 13 de enero de 1987 a las 3:05 am. Era una noche como cualquiera, estrellada y sin viento.

Cuando Walter , Saúl , Jesse y yo decidimos salir de fiesta a Tejas en el Chevrolet Monte Carlo de  Jesse. En el transcurso del viaje encontramos una capilla abandonada, Jesse dio la idea de entrar. Yo no quería, pero los muchachos ingresaron y yo los seguí para no quedarme atrás.

Al entrar encontramos una cruz de sal, un espejo roto y santos ensangrentados en los altares.         -Carguemos los santos , dijo Jesse. Yo, al salir de la capilla ví en el altar la frase “ Recibirás tu castigo”, pero no le di importancia.

Antes de entrar en Tejas, Saúl dijo : - Tiremos estos santos. Jesse arrojó el santo  a la cuneta y lo orinó. Walter agarró otro y lo hizo impactar contra la dura acera, y Saúl lo dejó  en la orilla del río.

  3 años después de lo sucedido, Jesse muere intoxicado por beber agua de la cuneta, Walter cae de un edificio de 15 pisos, rompiéndose la cabeza y muriendo instantáneamente. Por ultimo, Saúl muere en un accidente de lanchas.


Hasta el día de hoy no entiendo porque me salvé yo.

Tomás González, Guillermo Rybay y Martin Biotti.

Perspectiva Forzada: El zapallo

Vive en tierras, por mucho tiempo fue criado con libertad y sin químicos y fue desarrollándose con el agua natural y la luz solar del patio de mi abuelo por una gran extensión. Sus raíces se hicieron fuertes y muy difíciles de cortarlas, fue alimentado por plantas mas débiles de su entorno, para poder dar a fruto. Siempre termina en nuestras mesas,...
                                                                                   Maria Belen Arias 

Por debajo del mundo.

  Me levanté, pero esta vez no fue culpa de la enorme ciudad de Buenos Aires, un ruido extraño llegaba a mis oídos, un canto suave que me hizo desvelar completamente.
Fui al baño me lave la cara como todas las mañanas, desayuné y salí al patio a tomar aire, fue en ese momento que nuevamente empecé a escuchar ese canto, lo sentía bajo mis pies, desesperante como pidiendo ayuda.
  Me agaché, miré a través de la rejilla, puedo decir que fue lo mas raro que vi en mi vida, me aleje inmediatamente de un salto, me sentía asfixiado pero no le di mucha importancia. Seguí mi día como si nada haciendo mi rutina.
  Al regresar a casa después de la cena me tire en el sillón a mirar tele y fue esa extraña sensación que volvió a mi mente y me hizo dirigir hacia el patio, busque mi linterna y alumbré, fue ahí cuando los conocí, eran seres extraños con una mirada penetrante, no se quedaban quietos, a medida que se movían iban cantando.
  No sentí miedo, solo curiosidad, quería saber de que se trataba, como habían llegado allí, por momentos me preguntaba si era solo un sueño, pero no, era real. Tan real que con el paso de los días ya me sabia todas sus canciones. Comencé a investigar pero todos pensaban que estaba loco, era tanta mi intriga que me pasaba todos los días pensando en eso. Fue esa noche de martes que tome coraje y abrí esa rejilla.
  Aquí abajo todo es diferente, nunca se descansa pero nunca estas cansado, hay veces que extraños mis días por las calles de Buenos Aires, pero una vez que entras ya no podes salir.

Realizado por: Candela Molineris y Valentina Mensa

Perspectiva forzada: La vida.

Inicié esta vida siendo muy grande y al igual que Bejamin Button terminé mis días siendo muy pequeño, aunque conociendo las letras, sin poder escribir.Siempre tuve una mano guía que supo mantenerme sobre los renglones de cada historia y aunque le dieron poca importancia a mi utilidad, mi misión en este mundo fue muy importante.
Dibujé la primer sonrisa de cada madre y la ilusión de recibir ese primer beso de adolescente, plasmé cada sentimiento humano y fui el responsable de dejar huellas profundas en quien diera importancia a mis palabras. Sufrí mucho, yo diría a diario, cada vez que tendía una mano perdí parte de mi ser y así fue que agoté mis fuerzas, mi vida, mi cuerpo. Hasta que por fin llegó mi momento y hoy reposo casi olvidado entre sombras dentro de un oscuro cajón esperando que alguien recuerde que si fuerzas tuviese  me quedaría mucho por decir.
                                                                                                       Estefania Galetto

viernes, 10 de julio de 2015

Cuento fantastico: "Soy yo"

Ayer, tuve una sensación muy rara, todavía nose si fue un sueño o real. Me levante como todos los días a las 6:30 hs para ir al trabajo. Todo iba ocurriendo como de costumbre salí caminando rumbo a mi trabajo, cuando de repente me tope con un anciano, su cara me parecía conocida, pero estaba seguro que nunca lo había visto.
Seguí mi camino llegue al trabajo y después de terminar mi jornada laboral fui a comer al bar de la esquina y ese mismo hombre el que me había cruzado esa mañana, fue quien me atendió. Cuando se acerca para tomar mi pedido me tome el atrevimiento de preguntar su nombre. Al escuchar mí nombre, quede paralizado y me fui sin decir nada. Esa tarde no pude dejar de pensar en ese hombre, volví al bar, me dirigí directamente a él. Necesitaba saber mas, le pregunte cuando había nacido y para mi sorpresa las coincidencias fueron mutuas.
Me trajo un café y seguimos hablando, pareció a propósito que desabrochara el primer botón de su camisa y dejara al descubierto una medalla, mi medalla, una igual a la que tengo puesto. Nose que me paso, que fue lo que me hizo reaccionar de esa manera, tira la tasa que tenia en la mano y salí corriendo. Llegue a mi casa, me puse a pensar sobre mi reacción y sentí que debía pedirle disculpas. Volví, y no lo vi detrás de la barra como de costumbre, le pregunte a otro de los empleados por el y me dijo que ese hombre nunca había trabajado ahí ...

                                                                           
                                                                                                     Lucia Cagliero y Larisa Astrada.

Perspectiva Forzada: "El robo"

Eran las cinco de la madrugada y recibí un llamado a mi celular, me dijeron que necesitaban de mi ayuda y que me dirija rápidamente hacia la joyería de mi padre. Cuando llegué me encontré con varios de mis compañeros de la brigada y me contaron lo ocurrido. No teníamos ninguna pista, lo único que sirvió fue lo que nos contó uno de los vecinos al ver salir corriendo al delincuente. Comencé a observar el perímetro y me di cuenta que al ser las calles de tierra el ladrón había dejado sus huellas, las seguí y me topé con una casa amarilla. Llame de inmediato a la brigada para pedir refuerzos y poder atrapar al ladrón. Recuperamos lo robado y pudimos atrapar al delincuente más peligroso de la zona, más conocido como Pipu.

                                                                                                       Noelia Marquez

Perspectiva forzada: "La revolución"



   Ya hacía varios años que ese era mi hogar, muy grande para mí solo. Pero cuando Lauti comenzó a ir a la escuela, cada vez éramos más, y así poco a poco formamos una gran familia. Todo iba bien hasta que nos descubrieron, nunca me voy a olvidar, fue una tarde de verano, cuando Lauti estaba con su mamá. Ella fue la que causó la gran revolución, me hizo perder amigos y familiares, estábamos todos muy asustados. Hoy me encuentro en mi casa, solo, sabiendo que estas van a ser mis últimas palabras, ya que esta tarde Lauti va a ir de su abuela, y sé que ella va a terminar de destruir mi mundo, mi familia y a mí.

                                                                                                           
                                                                                                        Milagros Romero

Perspectiva forzada: "La garganta"


El viernes pasado organizamos previa con el curso, para después ir todos juntos al boliche. Esa noche había mucha gente y estábamos todos transpirados, ahí adentro hacia mucho calor. Al salir el tiempo había cambiado y estaba muy frío. Llegué, me acosté y al otro día cuando me desperté sentía el cuerpo cansado y mi voz no era la misma. Fui a la cocina a buscar vaso de agua y en ese momento me di cuenta que no podía tragar, ya que me dolía mucho. No le di importancia y me deje estar porque el finde siguiente tenía el cumple de una amiga. Y así sin darme cuenta todo fue empeorando…


                                                                        Lucia Cagliero
LA PECERA

 Esta historia se sitúa en Bélgica, donde vacacioné el verano pasado. Sin dudas, un lugar maravilloso. Excepto porque las mujeres se dejar crecer los bellos de las axilas.
  Yo, un empleado bancario y habitual repartidor de diarios de medio tiempo, Marvin, tuve la experiencia más extraña que alguna vez podré contar.
  Ese viernes salí del Banco Nacional del Uruguay, mi país, molesto porque me añadieron horas de trabajo. Saber que me esperaba un avión de Aerolíneas Oriental para llevarme a Europa, me apagaba el malhumor. Llegué al aeropuerto, subí, me asusté por las indicaciones de las azafatas en caso de incendio, me pedí un whisky para relajar, pero me lo rechazaron porque estaba en clase turista. Comenzó el vuelo. Llegué.
  No pensé que habría tantas diferencias entre el lugar al que había arribado y lo que veía por Google. Las pocas horas que quedaban para el fin del primer día, las usé para establecerme en el hotel. El segundo día hice un citytour y amplié mis conocimientos sobre la historia belga. Entre teje y meneje, pasaron los seis días hasta llegar al último. No quería irme, ¿o sí? no sé. Sabía que no haría otro viaje así por algunos años. Ahora sé que no voy a viajar otra vez. No en avión, no así.
  Busqué todas las excusas para demorar mi partida. Saludar al recepcionista, mirar cada detalle del lugar para recordarlo bien.
  Si seguía consumiendo tiempo, no llegaría al avión a horario. Así que tomé con un poco de pena la perilla y salí del hotel. Pedí el primer taxi y me llevó al aeropuerto. En esa radio, no recuerdo de qué estación era, sonaba un tema que me traía nostalgia al hacerme recordar a mi abuela, su casa y esa pecera con peces tan coloridos como particulares. Dentro de esa pecera se encontraban autitos, barcos y aviones de juguetes que yo tiraba de chico.
  Me dijo que llegamos al aeropuerto y el viaje en taxi me costaba trece dólares. Pagué. Otra vez, después de subirme al avión, sufrí las explicaciones de las azafatas. Por lo menos las de esta empresa eran mas lindas. Despegamos.
  Pasaron cuatro horas y doce minutos de viaje cuando yo, ya dormido, me desperté gracias a la alarma y una sirena del avión. Lo primero que vi, estaba en todos lados: caras de horror por parte de los demás pasajeros. Es avión caía en pique hacia el Océano Atlántico. Intenté hacer los movimientos que me habían indicado previamente, pero era difícil por los fuertes sacudones que daba el avión. Cada vez faltaba menos para el impacto final y yo estaba rendido. Impactamos.
  Nada me dolía. Me miré y mi ropa y cuerpo cambiaron. Ya no tenía ese look europeo que me dio un estilista en Bélgica. Ahora tenía algunos pelitos casi transparentes como cuando era de algunos meses nada más. Vestía un enterizo verde, el mismo que tenía puesto el día que tiré mi avión de juguete en la pecera de mi abuela. En el avión estábamos tapados de agua, pero nadie sufría. Todos, a partir del choque con el agua, pasaron a ser como cuando eran chicos.
  Abrí la ventanilla y vi, pero no comprendí, que lo que había debajo de la superficie del océano era la casa de mi abuela y yo estaba en ese avión de juguete que llevaba años sumergido.


                                                                                                                                      Martín Biotti.

Cuentos fantásticos: Hada de los dientes.

Acababa de mudarme junto a mi padre. La casa era demasiado grande, tanto como para que dos personas pudieran estar todo el día ahí sin siquiera cruzarse. Tenía grandes escalinatas de mármol blanco, espaciosas habitaciones y numerosos auto-retratos, nunca pude mirarlos por más de cinco segundos sin que se me erice la piel. Solo uno pudo atrapar mi atención, me daba la sensación de que algo escondía. 
En ese entonces yo tenía seis años y como todo niño siempre fui muy curioso, creo que si le hubiera hecho caso a mi padre no estaría contando lo que ocurrió esa tarde. 
Como él nunca me permitía tocar los cuadros aproveche su ausencia para descubrir qué era lo que tanto me llamaba la atención de esa pintura. Comencé a observarla detenidamente y descubrí que en realidad era una puerta que llevaba al sótano. Fui a la biblioteca y busque el manojo de llaves que guardaban en uno de los cajones del escritorio, aparté de todas ellas la más pequeña que para mi suerte, o tal vez no, era la que abría la puerta. Creo que hice lo que toda persona hubiese hecho en mi lugar, bajé las escaleras, obviamente alumbrando con una linterna porque no había luz, y observé detenidamente el lugar. Parecía el despacho de el antiguo propietario de la casa, había pinturas, libros escritos a mano, bocetos y algo que me llamó poderosamente la atención, frente a la chimenea colocado como si fuese comida para una mascota se encontraba un pequeño plato con lo que yo creía eran dientes humanos. 
Sentí como un escalofrío recorría mi espalda y de repente una voz empezó a escucharse, provenía de la chimenea que estaba bloqueada con una rejilla que estaba atornillada a la misma. Me quedé atónita escuchando como esas pequeñas cosas se movían y pronunciaban mi nombre en su interior, no pude moverme, estaba petrificada, hasta que una pequeña rata corrió y con su cola tiró uno de los pinceles que se encontraba sobre la mesa, ese sonido fue el que me liberó para salir corriendo y chocarme con mi padre, quien ya había llegado y estaba buscándome para presentarme a Luci, su nueva pareja. Se imaginarán que con 6 años mi reacción no fue la mejor, obviamente estoy arrepentida, la extraño muchísimo.
Después de escuchar su sermón de dos horas sobre que tan mal estuve en bajar a un sótano oscuro sin campañía de un adulto, bajamos los tres a observar el lugar. Luci conocía mucho sobre arte, nos contó lo valiosas que eran esas pinturas y que tan importante fue ese hombre, el que los pintó.  Lupin era su nombre. Tuvieron la misma reacción que yo al ver el plato con los dientes, luego ella nos explicó que el hombre se había vuelto loco después de que desapareció su hijo pero obviamente eso no nos tranquilizó. Tiraron todo y subimos a cenar, no quería estar con ellos en ese momento, había metido en la casa a una mujer completamente extraña para mi sin siquiera consultármelo, comí rápido y me fuí a mi habitación, necesitaba estar solo y pensar. Creo que es necesario recalcar el miedo que me provocaba caminar sola por esos pasillos , ni hablar de dormir sola en una pieza del tamaño de mi anterior departamento.
Seguía escuchando la voz que provenía del sótano, viajaba por los ductos de ventilación. Me estaba volviendo loca, esas "cosas" sabían mi nombre, no dejaban de llamarme para que los libere, querían jugar. No pude aguantar mucho, esperé a que todos se vayan a dormir y bajé al sótano, con un destornillados intenté sacar la rejilla que estaba muy ajustada, no se de donde saqué la fuerza.
En cuanto la corri saltaron sobre mí, eran miles, tenían el tamaño del puño de una persona adulta promedio, grité y grité tan fuerte como pude, creo que si hubiese tenido vecinos los habría despertado. En solo cuestiones de segundos Luci y mi padre estaban ahí, intentando sacarme esas horribles criaturas de encima. Sus pequeñas garras me lastimaban, se movían tan rápido que era casi imposible verlas, a menos que las alumbres con una linterna, odian la luz.
Luci los alumbraba mientras mi padre intentaba ayudarme, yo inútilmente buscaba moverme para tratar de zafar, nunca imaginamos que al soltarme irían detrás de ella, lograron que caiga y la arrastraron hacia la chimenea, era tan delgada que entró fácilmente. Resistió cuanto pudo, pero esa fue la última vez que la vimos. Se la llevaron y no volvimos a saber de ella. Cada año volvemos a la casa, la cual se mantiene cerrada por obvias cuestiones de seguridad, nunca pude agradecerle por haber dado su vida para salvarme, no me conocía y yo a ella tampoco, pero dicen que no hace falta conocer mucho a alguien para que llegue a agradarte. 



                                                                                                   Ariadna Arraya y Estefania Galetto.

Perspectiva Forzada: Bucle

  Soy un hombre rutinario. A veces me molesta porque por ello me consideran aburrido pero por lo menos tengo mi vida organizada.
Me levanto todas las mañanas a la misma hora, me preparo el desayuno y, mientras la pava está en el fuego, miro por la ventana a ver cómo está el clima para saber si ponerme mucho abrigo para ir al trabajo. Tomo un café, como algo y salgo para el trabajo siempre puntual.
  Pero hoy fue la excepción, cuando me desperté me sentí más raro de lo habitual. Ni bien me levante todo el cuarto era distinto al mío. Fui al baño y me lave varias veces la cara para ver si no estaba soñando. Salí rápido hacia la calle, mire hacia atrás y me percaté de que me desperté de alguna manera en otra casa, la de mi vecino.
  Fui para mi casa, busque la llave debajo de la maceta y abrí la puerta. Para mi sorpresa en mi cocina había alguien. Ese individuo estaba mirando por la por el vidrio de la ventana mientras la pava hervía en el fuego de la hornalla.
Por Ignacio Cardetti

Perspectiva forzada: El regalo tan esperado


Hace varios días atrás fue mi cumpleaños número 17 y mis padres me preguntaron que quería de regalo. Yo lo pensé un momento y luego le respondí que quería una moto nueva .mi papa dijo dijo que si que no había problema y me pregunto que clase de moto me gustaba, yo le dije que quería una Yamaha 600. Mi mamá y mi papá se miraron sorprendidos pero igual dijeron que no había problema.
Yo contento fui y les conté a mis amigos que mis padres me iban a regalar una Yamaha 600, ellos me felicitaron y me dijeron que cuando la tenga los lleve a dar una vuelta, obvio que yo sin ningún problema los iba a llevar.
Más tarde volví a mi casa y mi papá me dio la noticia que para la mañana del día siguiente ya iba a estar la moto. Luego comimos y yo rápidamente me fui a bañar y acostar.

La mañana siguiente como el había dicho estaba con su regalo en las manos, era lo que yo había pedido y tanto había esperado solo que con un detalle era mucho más pequeña de lo que pensé. 
                                                                                      Pablo Mina 

Microcuento - No pasa nada

No pasa nada.
Me llamo Juan. Hoy di contabilidad, vine de la escuela, comí con la tele, dormi la siesta, estuve en Facebook, hable con mi vieja, tomamos mates, comimos y no mire a Tinelli.

Fin

                                                                                                                            Nicolas Sviezzi.

Perspectiva Forzada: El collar

EL COLLAR
En una tarde de primavera quedé en encontrarme con mis amigos en una plaza a la que solía frecuentar de niña. Una vez lista, me dirigí hacia allí, pero en el camino me encontré con algo que me llamó poderosamente la atención. Me acerqué lentamente y vi que era un collar, pero uno muy raro. No dudé en tomarlo y en ese momento sentí que me invadía una extraña sensación por lo que decidí guardarlo.
Ésto fue un grave error, ya que contenía un maleficio que no se podía romper.
De esta manera fui entrando en una especie de trance y luego me sentí aturdida por ese objeto. Mi mente se trasladó a un espacio paralelo del cual nunca más pude salir, donde todo difería de lo que para mí era normal.


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Julieta Strada

Cuento Fantástico:El otro lado de mi

 El otro lado de mi

  Al morir Juana, mi abuela,heredé su casa, estaba ubicada en el barrio, más antiguo de la ciudad. Por eso no solíamos salir de noche, porque en frente se encontraba un callejón largo y oscuro.
  Desde el día de su muerte tenia la necesidad de recorrer el mismo camino que hacíamos todos los viernes, pero ésta vez decidí recorrerlo de noche; fue ahí cuando me topé con una persona con rasgos similares a los míos, pero tenía algo distinto... Su manera de vestir eso era lo diferente, era como extraño, vestía ropa muy vieja. De inmediato cuando vi que me dirigió  un "hola". Decidí salir corriendo y llegué al supermercado, llamé a mi hermana para que me venga a buscar,así no volvía a pasar por ese lugar.
  A la mañana siguiente crucé por el callejón y detrás de un contenedor de basura encontré la vestimenta de aquella persona idéntica a mi, la agarré y la llevé a mi casa, la dejé sobre mi cama, pero al llamarme tanto la atención me vestí con ella para ver si podía sentir algo o percibir su presencia.
  Cuando me la quise sacar no pude, entonces fui en busca de Laura, mi hermana para ver si ella me podía ayudar pero no fue así, no hubo caso. Tuve que dormir con esa sucia y rara ropa.
  Al despertar me di cuenta que no estaba más en la casa de mi abuela si no en el callejón pero 50 años atrás.
Por: Ailén Lopez y Natalí Adagio.

PERSPECTIVA FORZADA: LA VIDA EN UN SUEÑO


La vida en un sueño.


    Era un día como cualquier otro sin nada de diferente, o quizás sí y no supe darme cuenta. Paso el cielo azul el naranja y llegamos al negro con hermosos destellos blancos, que en realidad nosotros vemos blancos.
    Hacia frió, el viento soplaba, ya acostada y en un sueño profundo una sensación ardiente rodeaba mi cuerpo, comencé a sentir que sufría un cambio una, transformación que mis manos ya no eran manos, que mi alma ya no era humana.
    Envuelta en ese remolino de formas inexplicables me torne de color gris y hecha un montón de polvo me desplegué por los altas luces del amanecer.
    Viví en un sueño hasta que otra vida llego al mundo; al parecer ese fue el fin de mi existencia.
    Pero afirmó nunca olvidare ese bello baile dentro del cual conocí lo que es vivir.

                                                                                                            

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                                                                                                                           Camila Acuña.
 

Perspectiva Forzada: Al despertar

AL DESPERTAR
En cuanto desperté supe que algo había cambiado. Era un día más pero algo era diferente a todos los anteriores. La luz del sol entraba por la ventana de mi cuarto. Lentamente comencé a sentarme en el borde de mi cama y luego a vestirme. Pero esta actividad tan sencilla se complicó demasiado teniendo este cuerpo. Me sorprendí al verme en el espejo, ya que me vi a mi mismo como un ser peludo, con orejas redondeadas y patas diminutas.
En ese momento no pude comprenderlo, yo seguía siendo el mismo, pero mi aspecto era otro.
De la noche a la mañana toda mi vida había cambiado. Pero puede que siga siendo de noche, y mi extraño cuerpo de cobayo sea solo un sueño.

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Milena Forni