Me pasaba
horas y horas sentado, tocando y disfrutando de la melodía del piano. Era una
reliquia, único, lo había heredado.
Todas las
mañanas de sol, antes de tocar, abría las persianas de par en par, para
disfrutar del día y del sonido del piano. Una de esas mañanas, yo estaba
sentado tocando una pieza en el piano, cuando siento que alguien me llama por
la persiana.
Me encontré
con un coleccionista de instrumentos musicales que me ofrecía una cifra
millonaria por el piano. Me negué a aceptar la oferta por más tentadora que
era, ya que, no tenia valor.
Todas las
mañanas el coleccionista me llamaba por la persiana y volvía a ofrecerme más
dinero. Pero un día, ocurrió algo que nunca pensé que sucedería. El coleccionista entró rompiendo la persiana
y nuevamente me ofreció dinero para llevarse el piano.
Al negarme,
me pegó con un atizador y caí inconsciente, luego de eso no recuerdo más
nada. Solo que el piano ya no está más.
Tomás González - Guillermo Rybay

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