El pozo.
Era una tarde fría,
tenía intriga por lo que se veía dentro de él, me puse a mirarlo detenidamente,
y me encontré con muchísimo barro y agua. Trate de no preocuparme mucho, me fui
a descansar y me propuse volver al otro día.
Como no podía dormirme, por la gran intriga que me generaba saber que había dentro, me puse a investigar; leí libros, busqué imágenes que pudiera ser parecidas, pero nada me conformaba. Espere que pase la noche, cuando comenzó a salir el sol, vi que algo provocaba en él. Una especie de colores comenzaron a brillar. Me acerqué detenidamente y me encontré con una radiante flor.
Era llamativa y primaveral. Sus pétalos estaban cubiertos de rocío pero su color seguía intacto, intenso como la luz del día, y su tallo era tan largo que la hacía ver más delicada.
Sin darme cuenta sus hojas me envolvieron y me volví parte de ella.
Como no podía dormirme, por la gran intriga que me generaba saber que había dentro, me puse a investigar; leí libros, busqué imágenes que pudiera ser parecidas, pero nada me conformaba. Espere que pase la noche, cuando comenzó a salir el sol, vi que algo provocaba en él. Una especie de colores comenzaron a brillar. Me acerqué detenidamente y me encontré con una radiante flor.
Era llamativa y primaveral. Sus pétalos estaban cubiertos de rocío pero su color seguía intacto, intenso como la luz del día, y su tallo era tan largo que la hacía ver más delicada.
Sin darme cuenta sus hojas me envolvieron y me volví parte de ella.
Milagros Giorgis.

No hay comentarios:
Publicar un comentario