viernes, 31 de julio de 2015

El pozo.




El pozo.

   Era una tarde fría, tenía intriga por lo que se veía dentro de él, me puse a mirarlo detenidamente, y me encontré con muchísimo barro y agua. Trate de no preocuparme mucho, me fui a descansar y me propuse volver al otro día.
   Como no podía dormirme, por la gran intriga que me generaba saber que había dentro, me puse a investigar; leí libros, busqué imágenes que pudiera ser parecidas, pero nada me conformaba. Espere que pase la noche, cuando comenzó a salir el sol, vi que algo provocaba en él. Una especie de colores comenzaron a brillar. Me acerqué detenidamente y me encontré con una radiante flor.
   Era llamativa y primaveral. Sus pétalos estaban cubiertos de rocío pero su color seguía intacto, intenso como la luz del día, y su tallo era tan largo que la hacía ver más delicada.
   Sin darme cuenta sus hojas me envol
vieron y me volví parte de ella.

                                                                                                
                                                                                                                       Milagros Giorgis.

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