Eran
las cinco de la madrugada y recibí un llamado a mi celular, me dijeron que
necesitaban de mi ayuda y que me dirija rápidamente hacia la joyería de mi
padre. Cuando llegué me encontré con varios de mis compañeros de la brigada y
me contaron lo ocurrido. No teníamos ninguna pista, lo único que sirvió fue lo
que nos contó uno de los vecinos al ver salir corriendo al delincuente. Comencé
a observar el perímetro y me di cuenta que al ser las calles de tierra el ladrón había dejado sus huellas, las seguí y me topé con una
casa amarilla. Llame de inmediato a la brigada para pedir refuerzos y poder
atrapar al ladrón. Recuperamos lo robado y pudimos atrapar al delincuente más
peligroso de la zona, más conocido como Pipu.
Noelia Marquez
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