AL DESPERTAR
En cuanto desperté supe que algo había cambiado. Era un día más pero algo era diferente a todos los anteriores. La luz del sol entraba por la ventana de mi cuarto. Lentamente comencé a sentarme en el borde de mi cama y luego a vestirme. Pero esta actividad tan sencilla se complicó demasiado teniendo este cuerpo. Me sorprendí al verme en el espejo, ya que me vi a mi mismo como un ser peludo, con orejas redondeadas y patas diminutas.
En ese momento no pude comprenderlo, yo seguía siendo el mismo, pero mi aspecto era otro.
De la noche a la mañana toda mi vida había cambiado. Pero puede que siga siendo de noche, y mi extraño cuerpo de cobayo sea solo un sueño.
Milena Forni
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