Ayer, tuve una sensación muy rara, todavía nose si fue un sueño o real. Me levante como todos los días a las 6:30 hs para ir al trabajo. Todo iba ocurriendo como de costumbre salí caminando rumbo a mi trabajo, cuando de repente me tope con un anciano, su cara me parecía conocida, pero estaba seguro que nunca lo había visto.
Seguí mi camino llegue al trabajo y después de terminar mi jornada laboral fui a comer al bar de la esquina y ese mismo hombre el que me había cruzado esa mañana, fue quien me atendió. Cuando se acerca para tomar mi pedido me tome el atrevimiento de preguntar su nombre. Al escuchar mí nombre, quede paralizado y me fui sin decir nada. Esa tarde no pude dejar de pensar en ese hombre, volví al bar, me dirigí directamente a él. Necesitaba saber mas, le pregunte cuando había nacido y para mi sorpresa las coincidencias fueron mutuas.
Me trajo un café y seguimos hablando, pareció a propósito que desabrochara el primer botón de su camisa y dejara al descubierto una medalla, mi medalla, una igual a la que tengo puesto. Nose que me paso, que fue lo que me hizo reaccionar de esa manera, tira la tasa que tenia en la mano y salí corriendo. Llegue a mi casa, me puse a pensar sobre mi reacción y sentí que debía pedirle disculpas. Volví, y no lo vi detrás de la barra como de costumbre, le pregunte a otro de los empleados por el y me dijo que ese hombre nunca había trabajado ahí ...
Lucia Cagliero y Larisa Astrada.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar