Dibujé la primer sonrisa de cada madre y la ilusión de recibir ese primer beso de adolescente, plasmé cada sentimiento humano y fui el responsable de dejar huellas profundas en quien diera importancia a mis palabras. Sufrí mucho, yo diría a diario, cada vez que tendía una mano perdí parte de mi ser y así fue que agoté mis fuerzas, mi vida, mi cuerpo. Hasta que por fin llegó mi momento y hoy reposo casi olvidado entre sombras dentro de un oscuro cajón esperando que alguien recuerde que si fuerzas tuviese me quedaría mucho por decir.
Estefania Galetto

No hay comentarios:
Publicar un comentario